CONCLUSIONES:
La inteligencia
emocional para saber controlar mis emociones, saber tratar, hablar y
compartir con los que me rodean, y entender esa capacidad como un factor de
apoyo a luchar contra cualquier mal momento que se torne gris, con la madurez
de sobrellevar es el pensamiento hacia una mente abierta y capaz en la vida.
La autoestima para
darme cuenta que valgo mucho porque fui credo con un propósito de vida, que
tengo las mismas capacidades que cualquier ser humano, independiente del IQ de
cada uno, existe algo que se llama pasión por alcanzar y eso tarde o temprano
la disciplina vencerá la inteligencia.
Y por último un autoconocimiento,
que si bien es cierto no alcanzamos a conocernos a nosotros mismos, pero si
entendemos que llevamos una capacidad de saber hasta dónde puedo llegar con mis
acciones, que soy capaz de ordenar mis vida con las experiencias y el conocimiento
que he venido obteniendo a lo largo o corto de mis años, y que sencillamente
puedo regir mi vida bajo el efecto de que mis derechos terminan donde comienzan
los del otro; atendiendo mis deberes planteados bajo una visión lógica y una misión
a lograr con constancia y sacrificio.
REFERENCIAS:
García, C. (2019). El proyecto de vida: vía para el desarrollo profesional del estudiante universitario. Patria. Encontrado en: https://elibro.net/es/ereader/uniminuto/113006?
Observatorio de Políticas de Familias. OPF. (2015). Tipologías de familias en Colombia: Evolución 1993-2014 (Documentos de trabajo n.° 2016-1). Departamento Nacional de Planeación. Encontrado en: https://observatoriodefamilia.dnp.gov.co/Documents/Documentos%20de%20trabajo/D3-tipologias-evolucion_dic3-(1).pdf